En la opinión de Alfredo González

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• La ofensa engrandece a quien la recibe injustamente.
• Es una actitud demencial no reconocer el éxito de los demás
• Todo ello impulsa grietas insalvables
• Andrés y Leonel : vidas paralelas

Cuando una réplica aplica vocablos impublicables señalan que los argumentos para rebatir son los insultos y en política es dado descalificar a quienes gobiernan con acierto.
Decimos lo anterior porque sabemos que el diálogo congruente y con respuestas a la mano, es válido, lo que no es válido es precisamente lo que se refería en su libro “En mis ratos de Soledad”, de Manuel Márquez de León, publicaba, dolido justificadamente con el otrora compañero de armas y de hechos de armas como la del 5 de mayo de 1862, y que en el momento que se vivía se había convertido en un dictador tal y como lo señaló en su misiva donde lo llamó traidor a los ideales de la República, y al firmar se lee “ El que hasta ahora fue su amigo y su compadre”.
Con las proporciones del caso y las circunstancias de los tiempos la ofensa contra Mendoza Davis y la acción mediática a sobre hechos delictuosos, se debe y esto no es producto de mi imaginación, a un intercambio de impresiones, porque durante mucho tiempo se ha legado a la estabilidad que da el estado de derecho y abatido en más de un 80% el índice delictivo, que de pronto trate de ser demeritado la acción de la administración pública estatal.
Nadie tiene la culpa de ridículos hechos por la contraparte el último sobre salud y el no haber enfrentado desde un principio los sin sabores que oba producir el ISSSTE, esperaron todavía un año, para decir que harán varias cosas y ojala lo hagan. No sabemos cuántos habremos de morir por falta de atención medicamentosa dejamos constancia aquí que no son los médicos, paramédicos, ni los administrativos que tienen la culpa de que el señor presidente hasta ahora se le haya pegado la gana al súper representante que anuncie eso.
Los morenos no aceptan el éxito de los demás, las acciones que ponen el fortalecimiento del progreso. Es demasiado para ellos, les resulta inaceptable que los salvadores de México”, empezando por el mejor postor, no hayan tenido ni siquiera el valor de lo que está aconteciendo y que a esto se une la falta de medicamentos en todo el Estado”.

El congreso por ejemplo, o mejor dicho quienes lo representan en la toma de decisiones evita que el público le haga una pregunta a un legislador al poner una barrera de cristal entre el espacio del público asistente y los señores representantes populares. Muy mala aspecto muy negativo expresión porque si tuvieran tiempo de leer algo sobre la historia del senado Romano eran en público en el ágora o en un lugar accesible, hoy no por que, lamentablemente les hace falta un buen baño de pueblo, que los dejen que se acerquen y si les piden es porque necesitan y todo esto lo señala con las honrosas decepciones a ser una docena y veintena de cuenta chiles y lame patas.
Todo esto abre grietas insalvables, hereda antagonismos difíciles de superar y pensamos con tristeza que este es el mayor daño que se le hará a México.
Cada grupo va buscando mejores estadios de vida. Es válido, lo que no es válido es que los vencedores no siguen la idea de Mcarthur, quien en la oración a un hijo le dice; “dale la suficiente para ser humilde en la derrote y magnánimo en la victoria”, pero hay demasiada apertura en algunas mentes que se les abrió el compás, no podemos superar muchas cosas y hemos vivido con rencores que parece que se avivan en tiempos preelectorales, no se ha comprendido que de las diferencias pueden surgir las coincidencias, que, sería tan fácil cuando se aplique la justicia equitativas se habla de nepotismo, por ejemplo en la actualidad existe hechos deplorables pero como pertenecen específicamente al sur del Estado, nunca como en esos momentos brilla el nepotismo.
Se comentan algunos hechos, que marcan extrañas coincidencias por ejemplo.
En el caso de las diferencias políticas entre los generales de división Lázaro Cárdenas del Rio y el Profesor y General Plutarco Elías Calles los dos están en su descanso eterno en el monumento a la Revolución pero ambos eran del mismo signo zodiacal y su planeta era el mismo: Marte.
En el caso de Abraham Lincoln y John F. Kennedy, los dos asesinados creo en el mismo lugar, quienes se ocupan de estas cuestiones encontraron muchas coincidencias desde su nacimiento hasta su muerte sumaron, restaron y dividieron dígitos que les dio como resultado la misma fecha de nacimiento claro que en otras épocas.
Finalmente, las extrañas circunstancias que impidieron que la vidente del presidente Kennedy, le hiciera la advertencia que su vida correría peligro en Dallas Texas. Seguramente algo de complot debe de haber existido por que la mujer imploraba ver al señor presidente por que tenía algo importante que decirle, no lo logró y uno de los mejores presidentes cayó fulminado por un francotirador.

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